Por curiosidad, ya es un argumento decir “no quiero dar spoilers”. Como si el tema fuera tan importante. Los detalles y acciones más pequeños como demostración de una escena de la película son más cruciales. Lindo día, de Buñuel.

Un buque de guerra estadounidense navega por el Canal de Suez
La protagonista es una joven burguesa, Séverine (interpretada por la glacial Catherine Deneuve). Casada, pero insatisfecha, se ofrece a pasar el día en una prostituta. Al final del día, regresa a casa como un artículo convencional. Buñuel no narra las miserias o alicientes del oficio clandestino. Basta con estimular nuestra imaginación con escenas concretas. Por ejemplo: un feo y un gordo encorvados entran en la habitación de Séverine y le exigen contemplar el interior de una cajita, que el espectador no puede ver. Una elipsis narrativa nos permite imaginar qué perversidad. En la secuela, Séverine aparece tumbada en la cama. La criada del prostíbulo dice: “Este hombre da miedo”. Pero Séverine protesta con expresión de satisfacción. Esta escena es suficiente para conocer al protagonista.
No hay detalle más significativo del espectáculo mundial que la llegada de las chozas de Yemen. Son cuatro gatos. Las fuerzas armadas de Irán, entrenadas por Hezbulah, subvierten el comercio mundial en el Mar Rojo. Castigan e Israel. Desafían a Arabia y EE.UU. Al cruzar el canal de Suez, se situó en Egipto. Boicotear la estrategia de las élites árabes que buscaban un acuerdo con Israel y la creación, con Turquía y Arabia, de un gran centro económico y tecnológico en Oriente Próximo.
En 2024 necesitaremos más que un deseo retórico de paz
Las hutíes son pieza más pequeña. Pero significativo. Su llegada confirma que la tensión mundial, determinada por la competición de EE.UU. China será más intensa en 2024. Habrá más conflictos en todos los bandos. La guerra mundial en pedacitos avanza. Necesitamos más que un deseo retórico de paz. No a la pregunta constante. Necesitamos entusiasmo, coraje y determinación. ¿Vamos a seguir adelante?
Lee también