detenida por un falso reconocimiento facial

Que las apariencias engañan lo comprobó, y sufrió, Porcha Woodruff en primera persona.

La detuvieron en Detroit por la cara, dicho literalmente, aunque ella, que se quedó de piedra en presencia de sus dos hijas, insistió que “esa no soy yo”. Que era otra.

La policía fue a la casa de esta vecina de Detroit, embarazada de ocho meses, y la detuvo por robo delante de sus dos hijas

Los ávidos policías pensaron que era la excusa de siempre de los delincuentes. No se plantearon en ningún momento que podía haber un error en la aplicación del reconocimiento facial, a pesar de que no sería la primera vez, sobre todo tratándose de personas negras con las que las deficiencias de este método está más que demostrado. El racismo también es tecnológico. Su asunto ha propiciado una denuncia contra el Departamento de Policía de Detroit y la petición de que se prohíba el uso del reconocimiento facial en las investigaciones.

Woodruff, de 32 años, se disponía una mañana del pasado febrero a salir de casa y acompañar a sus niñas a la escuela, pero seis uniformados, seis, llamaron a su puerta. Los agentes le ordenaron salir. Estaba detenida por hurto y robo de coche.

Dice que les dijo: “¿Estáis bromeando?”. Su pregunta la subrayó echando mano a su barriga. Embarazada de ocho meses, no parecía que estuviera en muy buenas condiciones físicas para ir dando palos.

No sirvió de nada. Ni siquiera se despertó una duda razonable. La esposaron delante de su domicilio. Las dos hijas, de seis y doce años, rompieron a llorar al ver que eso iba en serio. Ella les pidió que despertaran a su prometido, que se la llevaban a la cárcel.

Lee también

La trasladaron a un centro de detenidos de la ciudad de Michigan. Los ávidos policías tenían la prueba. El software encontró que una vieja foto de Woodruff, de hacía ocho años, cuando la arrestaron por conducir con el permiso caducado, coincidía con la imagen de la sospechosa. La víctima, un hombre de 25 años la que asaltaron a punta de pistola, también señaló esa foto.

La tuvieron encerrada once horas. La interrogaron por un crimen del que no sabía nada. Le incautaron el teléfono móvil para buscar pruebas de la fechoría. Durante su estancia en la celda, según cuenta ahora, padeció contracciones, experimentó un fuerte dolor en la espalda, espasmos, probablemente un ataque de pánico. Esta mujer, esteticista diplomada y estudiante de enfermería, comprobó que el malestar se incrementaba sentada en aquellos bancos.

Tras ser imputada y salir en libertad con una fianza de 100.000 dólares, se fue de inmediato al hospital, donde le diagnosticaron deshidratación y le inyectaron dos bolsas de fluidos intravenosos, asegura.

Dos meses después, la fiscalía del condado de Wayne desestimó el sumario abierto contra ella por insuficiencia de pruebas.

Según The New York Times, Woodruff es la sexta persona en Estados Unidos que ha informado de ser falsamente acusada por un crimen como resultado de la tecnología del reconocimiento facial que la policía utiliza para establecer la correspondencia entre la cara de un criminal desconocido con las imágenes de sus bases de datos.

Todos los perjudicados son afroamericanos y Woodruff es la primera mujer a la que le ha sucedido algo así.

Lee también

En Detroit llueve sobre mojado. Este es el tercer caso que implica a su policía, que de media realiza 125 reconocimientos faciales anuales. Prácticamente todos implican a personas negras, a partir de los datos oficiales facilitados por la comisión de supervisión de ese departamento, un grupo civil de vigilancia de la actividad uniformada.

La denuncia que presentó Woodruff esta semana es la tercera similar en esta ciudad. En su demanda insiste en el trauma que supone para sus hijos ver a su madre ser esposada y detenida. “He sufrido estrés emocional y lo puedo sufrir en el futuro. Podría haber perdido a mi hijo”, remarca en el texto de su reclamación judicial. Y American Civil Liberties Union (ACLU) reclama que se retire esta tecnología que criminaliza en especial a los afroamericanos. Esta organización recalca que la policía de Detroit sigue usándola a pesar de sus defectos. La describen de poco fiable y totalmente descartada como única prueba. Queda claro que a Porcha Woodruff la detuvieron por la cara.

“¿Esto es una broma?”

Porcha Woodruff iba a llevar a sus dos hijas al colegio cuando seis policías irrumpieron y la esposaron por robo de coche a mano armada. Dos meses después su caso fue desestimado, como ya ha ocurrido con otros hombres negros a los que aplicaron el reconocimiento facial.

You may also like...