Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Haga clic en el botón para consultar nuestra Política de privacidad.

Supervacas brasileñas: estrategias de Brasil para liderar la carne vacuna

https://eldeber.com.bo/sites/default/efsfiles/2025-08/imagen_325.jpg

A comienzos de mayo, la ciudad de Uberaba, situada en el sureste de Brasil, se convierte en un centro de reunión para el sector ganadero del país. Más de 400.000 visitantes y alrededor de 2.500 reses participan en ExpoZebu, el evento anual dedicado a la raza cebú, famosa por su carne de alta calidad y su capacidad de adaptación a climas tropicales. Este evento no solo honra la tradición agropecuaria, sino que también sirve como un escaparate donde los productores presentan sus mejores ejemplares genéticos, con el propósito de obtener reconocimiento e ingresos significativos.

Las supervacas, como se llama a estos ejemplares, sobresalen por su tamaño imponente y sus rasgos físicos únicos: pueden alcanzar hasta 1,80 metros de altura, poseen grandes cuernos, piel blanca y una prominente joroba sobre el cuello. La cuidadosa selección genética y la gestión detallada que hacen los vaqueiros, encargados del mantenimiento diario de los animales, aseguran que cada ejemplar conserve estándares excepcionales de salud y apariencia. La relevancia económica de estas ferias es clara: un solo bovino cebú puede alcanzar precios muy altos en subastas, además de que su genética se aprovecha para mejorar a las siguientes generaciones.

El arribo y establecimiento del cebú en Brasil

La historia del cebú en Brasil se remonta al siglo XIX, cuando el país buscaba satisfacer la creciente demanda de carne tanto a nivel interno como internacional. El ganado criollo, importado de la Península Ibérica, no era adecuado para los pastizales tropicales del norte del país debido a su vulnerabilidad a plagas y bajas tasas de reproducción. La solución vino desde India: el cebú, resistente al calor, a enfermedades y a la escasez de pasto, se adaptó perfectamente a los climas tropicales y contribuyó a la creación de la raza nacional induzebu o indubrasil.

Las extensas importaciones entre 1893 y 1914, junto con el incremento en la demanda europea durante las Guerras Mundiales, establecieron a Brasil en el mercado global de la carne. A partir de ese momento, la producción de carne de res se transformó en un pilar económico que incluso sobrepasó al café y el azúcar en valor de exportación.

Innovación genética y expansión productiva

El avance en la industria ganadera de Brasil se incrementó rápidamente a partir de la fundación de la Corporación Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) en los años 70. Investigadores y productores trabajaron juntos para elevar la producción: implementaron pastos africanos que toleran el calor, crearon tratamientos para las enfermedades del ganado y optimizaron la producción de alimentos como la soja. Estas mejoras hicieron posible extender la frontera ganadera hacia áreas más al norte, como la región de la cuenca del Amazonas.

El resultado es un crecimiento sostenido de la población de cebúes en Brasil, que actualmente alcanza los 225 millones de vacas, con expectativas de duplicar esta cifra en los próximos años. Este desarrollo ha convertido al país en el mayor exportador de carne vacuna del mundo, con China como uno de sus principales mercados.

Repercusión económica, cultural y medioambiental

La carne de cebú no solo impulsa la economía, sino que también forma parte de la cultura local. La tradición del asado dominical refleja la importancia del producto en la vida cotidiana de los brasileños. Además, la producción basada en pastoreo y mano de obra competitiva permite ofrecer carne a precios accesibles, impulsando el consumo interno.

No obstante, la expansión ganadera también tiene un alto costo ambiental. La producción contribuye a la emisión de metano, un potente gas de efecto invernadero, y a la deforestación de la Amazonía, afectando la absorción de dióxido de carbono. Aun así, la eficiencia de las supervacas, que ganan peso rápidamente y requieren menos pasto por kilo de carne, ayuda a reducir las emisiones directas y el uso de tierras.

Hacia un futuro global

El logro de la genética brasileña en relación con el cebú está abriendo nuevas oportunidades más allá de sus límites geográficos. Conforme el cambio climático complica la cría de ganado en otros lugares, naciones alrededor del mundo podrían aprovecharse al incorporar ganado cebú que se adapta a condiciones extremas. Estas destacadas vacas brasileñas no solo simbolizan un éxito para el país, sino que también ofrecen un modelo potencial para optimizar la producción mundial de carne.

Brasil ha ilustrado que al unir la tradición con la ciencia y una planificación comercial efectiva, la industria ganadera puede convertirse en una fuerza global, mientras sus vacas excepcionales siguen liderando la producción de carne de alta calidad en el siglo XXI.

Por Adilia Girón Ontiveros

Entradas relacionadas