Tras la victoria en Galicia, el Partido Popular está fuerte y Pedro Sánchez necesita que el PSOE recupere su presencia en el resto de España

La victoria del Partido Popular (PP) en las elecciones autonómicas de Domingo en Galicia La mesa política en España está aún más tensa.

Pese a que el gobierno de coalición PSOE-Sumar de Pedro Sánchez cuenta con el apoyo de quienes proponen una ley de amnistía para «exculpar» los crímenes cometidos por el independentismo catalán, si el socialista peor derrota suma en Galicia: de los 14 diputados con los que cuentan en el Parlamento gallego, sólo pudieron contar 9.

Su socio de gobierno, Sumar, no fue el mejor. Los Gallegos no sabían que la líder de esta coalición de equipos del ejército del PSOE, la vicepresidenta y ministra de Trabajo Yolanda Díaz, era una de ellos. El partido de Díaz, hija de Fene, un pueblo de La Coruña, no perdió el 5 por ciento de los votos que el sistema electoral de Galicia exige un parlamento para ser oído en su parlamento y no le ha dejado entrar.

“Quien quiera que las elecciones galesas sean un plebiscito bajo mi liderazgo, ahí tiene el resultado del plebiscito, Ahí tienen el lío redondo del modelo sanchista»El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, tomó posesión del cargo, un día después de que su candidato y actual presidente gallego, Alfonso Rueda, obtuviera el 47 por ciento de los votos.

Se trata de la quinta alcaldesa que representa al PP en Galicia y la primera sin Núñez Feijóo como candidato.

El caudillo gallego gobernó entre 2009 y 2022cuando dejé el Consejo para presidir el partido de Madrid, que estaba en crisis interna.

Primer golpe para Sánchez

Los gallegos fueron los primeros elegidos, nada más ganar Pedro Sánchez su reelección. Es el tercer mandato del secretario general del PSOE que, debido a complicadas maniobras de contorsionismo político, formó gobierno en noviembre del año pasado. con el variado apoyo de la independencia -de recha y de izquierda- catalán y vasco.

Una marcha en Madrid contra el gobierno de Pedro Sánchez. Foto Cézaro De Luca

El «bloque inversor», como supimos por el contingente de partidos que dieron el sí a Sánchez para quedarse en La Moncloa, no salió gratis. Los catalanes exigen una ley de amnistía por la que ningún independentista sea procesado ni condenado por haber intentado declarar la república de Cataluña en 2017. La medicina pretende proteger, sobre todo, al expresidente catalán Carles Puigdemontrefugiado en Bélgica tras la declaración unilateral de independencia y a quien España considera refugiado de la Justicia.

Sánchez lleva meses defendiendo esa amnistía que, según él, armonizará la convivencia entre catalanes. Pero no se sabe cuál será el verdadero coste político de esta controvertida iniciativa para el jefe de Gobierno.

Sin embargo, el partido de Puigdemont, Junts por Cataluña, presentó el proyecto de ley al Congreso, porque lo considero insuficiente. El lugar para volver a presentarlo es esta maravilla, pero el PSOE hizo un ensayo de dos semanas sin dejar de intentar dominar la voracidad de Junts.

Las condiciones de Núñez Feijóo en Puigdemont

Si bien Núñez Feijóo, en las elecciones nacionales de julio del año pasado, fue el más votado, pero no logró reunir los voluntarios necesarios de otras formaciones políticas para formar gobierno, se convirtió en un ferviente opositor de la amnistía.

Su partido organizó cuatro manifestaciones multitudinarias en Madrid contra el futuro, pero durante la campaña electoral en Galicia admitió que estaban estudiando si la amnistía era posible bajo la legislación española. Núñez Feijóo pudo ser nombrado presidente del Gobierno con la ayuda o abstención del partido de Puigdemont.

El propio líder del PP filtró lo que llegó a considerar un posible indulto al expresidente catalán. Pero bajo condiciones: que volvería a España de su autoexilio belga, que sería juzgado, que pararía y que prometería que no querría intentar independizarse en Cataluña del resto de España.

La confesión complicó el resultado electoral en Galicia, patria de Núñez Feijóo. Pero los Gallegos no fracasaron y quisieron darle al PP la alcaldía absoluta para los próximos cuatro años.

HOLA, el Partido Popular gobierna en 11 comunidades autónomastambién de Ceuta y Melilla, dos ciudades españolas en territorio africano.

Elecciones anticipadas

La última parada del PSOE de Pedro Sánchez se produjo el 28 de mayo del año pasado, cuando se celebraron elecciones municipales y autonómicas en algunas autonomías pérdida de poder territorial.

De las nuevas comunidades autónomas en las gobernadas por los socialistas, solo los tres quedaron: Castilla-La Mancha, Asturias y Navarra. Al que integró un cogobierno con el Partido Nacionalista Vasco (PNV) en Euskadi.

Aquel resultado electoral fue como una ola de agua fría para Sánchez que, con un reflejo de audacia y atentado suicida, anunció al día siguiente la disolución de las Cortes y la nueva convocatoria, anticipada, en las urnas para el 23 de julio de 2023. .

El PSOE subió al segundo puesto, por detrás del PP, pero Sánchez Registro lo que Núñez Feijóo no puede: formar gobierno.

Aplausos para el PP

Esta mañana, día de la sesión de control del Gobierno, el líder del PP y jefe de la oposición se sentaba en su sede del Congreso entre el aplauso de sus 136 diputados. Una vez más se celebró en Galicia el triunfo del domingo 18.

“El presidente del Gobierno hoy es Pedro Sánchez. El líder de la oposición es Núñez Feijóo. Esto no ha cambiado, no va a cambiar”, afirmó la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, al conocer su opinión sobre la elección de las elecciones galesas a nivel nacional.

Sánchez necesita recuperar su presencia territorial. Las próximas elecciones autonómicas se celebrarán en abril en el País Vasco, una tierra donde los nacionalismos locales darán poco aire para marcar el canto.

La visión será posible en junio, cuando se celebrarán las elecciones al Parlamento Europeo.

You may also like...